Entrevista a Alex Rovira, en la que te invita a realizar tus sueños

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Hace unos meses en Barcelona, concretamente en  el Fórum de la Excelencia, coincidieron Alex Rovira y Brian Weiss y ambos confiesan sentir admiración el uno por el otro. Alex Rovira ha viajado a sus supuestas vidas pasadas como una forma de encontrarse a sí mismo y Brian Weiss ha devorado con ahínco los libros de Rovira. No en vano ambos comparten editores.

Mi buena amiga María José Alvarez, periodista y psicoterapeuta, tuvo la gran oportunidad de entrevistar a estos dos grandes personajes.

A continuación, por gentileza de María José, te ofrezco la entrevista con Alex Rovira y en un próximo post, podrás leer la de Brian Weiss. ¡Son muy interesantes!

«Alex Rovira nació en 1969 en Barcelona. Es economista, aunque es mucho más conocido como colaborador en distintos medios de comunicación y como autor de libros de autoayuda que han dado la vuelta al mundo: La buena suerte, La brújula interior, Los siete poderes o La buena vida.

Es un romántico empedernido, como los poetas del siglo XIX, enamorado de un ideal y quien dice abiertamente que no está dispuesto a renunciar a la utopía. Desde sus libros y su participación en los medios de comunicación lucha por construir un mundo mejor.

¿Cómo un economista se convierte en un guía espiritual?

No creo en las etiquetas, contesta tajante, pero con suma educación. Las personas somos mucho más que economistas o periodistas. Somos seres y como ser desde siempre me he interesado por las preguntas esenciales de todo ser humano: ¿Quién soy y para qué he nacido? ¿Qué es el amor?

¿Por qué morimos? ¿A dónde vamos cuando morimos?…

También sufría mucho por el dolor ajeno y me planteaba cuales eran los mecanismos que funcionaban en una persona para ser buena o mala”. Y así fui haciendo acopio de libros de psicología, literatura y filosofía, hasta que un día decidí ponerme a escribir de forma muy simple aquello que había entendido e integrado de la aventura que es vivir.
En tus libros dices que muchas veces el ser humano se encuentra en callejones cerrados por no haber revisado su sistema de creencias.

¿Cómo salimos de esos callejones?

Lo más urgente es cambiar nuestro sistema de creencias que, por supuesto, es cultural e inconsciente. Algunas de estas creencias son “tengo que ganarme la vida”, “el mudo es escasez y frustración”, “el otro es un enemigo peligroso que compite para quitarme mis cosas”, “si soy feliz, la vida me pasará factura”… Todos estos pensamientos están grabados a fuego en nuestro interior y nos van matando poco a poco… En concreto, si pensamos que tenemos que ganarnos la vida, damos por hecho que la vida está perdida, cuando es todo lo contrario: la vida está ganada desde que nacemos.
Y si ahondamos en las demás, veremos que también son mentira, ¿no?

Efectivamente. El mundo es abundancia y está lleno de oportunidades, el otro, lejos de un competidor, es un co-creador y no hay que pagar ninguna factura por ser feliz, porque las mejores cosas que tiene la vida, si te das cuenta, son gratis.

¿Cómo desmontamos esas creencias inconscientes?

Los muros del laberinto de nuestras creencias se construyen desde el miedo y para desmontarlos hemos de pasar primero por el infierno. Hemos de enfrentarnos a todos nuestros demonios y ser valientes. Las paredes de esos callejones se desmoronan con coraje. Para ello necesitamos propósito, humildad, confianza y amor.

En mi opinión la crisis que estamos viviendo ahora mismo, mucho más que económica, es psicológica, es una crisis de confianza. Esta crisis nos está llevando a cambiar.

¿Cambiar en qué sentido?

La vida es una actitud. La vida es lo que hagamos de ella. Podemos elegir en cada momento nuestra actitud. Los cambios en la vida llegan a través de dos vías: por convicción o por compulsión. Hay pocos que cambian por convicción. Los que lo hacen entienden que vivir es estar al servicio de los demás y la causa de su cambio es ellos mismos, desde su ser.

Quienes cambian por convicción lo hacen desde el amor, como te decía antes, con propósito, coraje y mucha fe. Pero la mayoría de la gente cambia por compulsión, desde la inconsciencia. Son los que piensan que el crecimiento ilimitado es sostenible, que pueden estrujar a la madre Tierra como si no tuviera alma y viven, como diría Erich Fromm en “el Tener en lugar de vivir en el Ser”. La crisis viene a enseñarnos que debemos ser conscientes.

¿Cómo nos hacemos conscientes?

Conociéndonos. Es urgente que dejemos de jugar al escondite con nuestro verdadero yo y nos atrevamos de una vez a realizar nuestros sueños. Pero para eso debemos tomarnos un tiempo para saber lo que realmente queremos.
Hemos de tomar conciencia de nosotros mismos para saber quiénes somos y para qué hemos nacido.

¿Cuáles son en tu opinión las vías para esto?

Reflexión, meditación, contemplación y por supuesto, cuestionarnos. Es vital que dejemos de autoengañarnos. Debemos decirnos la verdad en todos nuestros aspectos vitales. Muchas veces nos autoengañamos para no tener que tomar decisiones.

Así por ejemplo, nos decimos que tenemos un buen trabajo porque nos queremos renunciar a un buen sueldo. Pero no nos damos cuenta de que estamos pagando un sueldo muy alto por nuestro trabajo: andamos todo el día agotados, no tenemos tiempo para otra cosa que no sea trabajar, nos estamos perdiendo la infancia de nuestros hijos… Si nos dijéramos la verdad: no me gusta mi trabajo pero lo mantengo por el sueldo, podríamos llegar a ver la posibilidad de mejorarlo o de buscar algo más satisfactorio que nos permita igualmente vivir bien. Lo mismo ocurre con las relaciones de pareja y otras muchas otras facetas vitales. Ver la verdad nos libera y nos lleva en todo caso a mejorar todos los aspectos de nuestra vida.

Estoy de acuerdo con todo lo que expones en tus libros: desmontar creencias, buscarse, pensamiento positivo, crear nuevas circunstancias, visualizar lo que quieres… Pero me gustaría saber si tienes en cuenta al saboteador que todos llevamos dentro. ¿Qué hacemos con esa parte de nosotros que no nos permite llegar a donde queremos?

Al saboteador hay que mirarle a los ojos y negociar con él. Es vital que ahondemos en nuestros miedos y los enfrentemos. El mayor miedo del ser humano no es a sufrir es a ser quien realmente es. Muchas personas renuncian a sus sueños por un sentimiento de no merecimiento, de no valía, culpa o pereza. Hay que apartarse del camino del miedo y tomar el del amor.

¿Cómo?

Planteándonos: ¿Qué amo? Y poniendo, como decía Antoine de Saint Exupery, nuestra inteligencia al servicio de aquello que nos apasiona. Para ello debemos tomarnos tiempo para descubrir lo que nos gusta hacer, con qué somos felices y desarrollar nuestra maestría a través de ello.

Para ello es fundamental que nos permitamos experimentar. La vida es una aventura. Conocernos pasa por experimentarnos en todas nuestras posibilidades. Profundizar, estudiar, practicar, ensayar y equivocarnos. En resumidas cuentas hay que hacer. Pensamiento sin acción sólo es fantasía.

Pero lo más importante no es conseguir aquello con lo que soñamos, sino el aprendizaje y la transformación que alcanzamos en el camino hacia nuestros sueños. El mejor arquero del mundo, cuenta la leyenda apuntaba a la luna.

Cuando hemos llegado a nuestra maestría, ¿qué hemos de hacer?

Poner esa conciencia al servicio de los demás. No nos llevamos nada de esta vida excepto lo que hemos dado. Brian Weiss precisamente dice que “sólo el amor es real”. El amor es el valor que hace que todo crezca. Y amar es cuidar. Cuando somos quienes realmente somos, estamos en el amor y eso hace que se diluyan las fronteras del yo y entremos en sincronía con el Universo.»

No te pierdas la próxima entrevista de María José Alvarez a Brian Weiss.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá a ti!

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